Eleco
ronco del cultrún1
había resonado toda la noche y desde todos los
rincones del bosque la muchedumbre llegaba aportando su ofrenda para
honrar el
Gran Viaje final del Gran Cacique.
Traían consigo el sabor de las
bayas del maquis
que continuarían a endulzar su largo sueño;el arco de flexible y resistente madera que le
ayudaría a seguir
cazando; el collar de llancas2 con el que
lograría pagar su pasaje en el lomo
de las ballenas, aquellos guardias eternos del fondo de los mares. Para
el
viejo Cacique que había sabido guiar con
sabiduría y destreza la vida de los
habitantes del bosque, nada podía resultar imposible; todo
lo que se le
pudiera ofrecer para aliviar su largo viaje era imprescindible. Se
marchaba
llevándose un pedazo de sus propias vidas, una
franja florida
del cielo y un soplo del
perfume de las flores.
Se agruparon
alrededor del fuego esperando que el
primer rayo de sol
iluminara el lugar adonde la ley divina mandaba que se le depositase :
puede
que fuera la gruta en la cual el puma guardaba
sus tesoros acumulados en los
largos
anocheceres de caza ? o acaso el nido del águila que moraba
en los altos picos
de la montaña? o tal vez la hondura ignorada de un lago?
Esperando a que el
sol apuntara sus rayos en el lugar donde el Gran Cacique
reposaría por la eternidad, todos
agrupados alrededor del anciano que
dormía para
siempre, cantaban sus hazañas, contaban su
sabiduría y los más jóvenes
ambicionaban con igualarlo. El canto del tambor
retumbó hasta las primeras
luces del alba y sólo calló cuando depositaron al
Gran Caciquesobre
un fragante lecho de hojas muertas.
1
Tambor mapuche
2 Medallones de
cobre con los que se entierra a los difuntos
Extracto,
leído por la autora, de la edición
bilingüe,
publicada en La Editorial
Indigo&Côté-Femmes.
París.
Depósito legal del
Segundo Trimestre del año 2005.
ISBN 7-914378-78-5.
Extracto
Musical Interpretado por Leonel Lienlaf: Sitio Internet "Mundo Vivo,
Música para Vivir Mejor" (http://www.mundovivo.cl/paginas/lienlaf.)